Comenzamos a divisar los primeros bosques, con alcornoques, quejigos, olivos....
Llegamos a la última explotación ganadera que hay por la zona, y enfilamos la bajada hacia el río, por el camino del mal viento, donde vemos una gran variedad de jaras.
Una vez llegados al río, a sus alrededores, los Alisos y fresnos, que en ésta época, se encuentran en pleno apogeo de belleza y crecimiento.
Una formación de piedras de río (redondas), las más grandes abajo para un mayor asentamiento y subiendo poco a poco. Tenia dos alturas y una especie de cúpula arriba.
Se sitúa a unos 3 o 4 metros por encima del nivel del suelo.
Para una mayor seguridad, pudiera tener un foso ya que se intuía por el terreno, al tener a su alrededor unas hondaduras en la tierra.
La puerta está elevada sobre el nivel del suelo, unos 2 o 3 metros.
Hacemos una pequeña parada para recuperar fuerzas en el vaho, una zona de descanso a orillas del río.
Empezamos la subida, que la vamos haciendo en varios tramos, en el primero nos paramos para beber y coger un poco de sombra.
Nos apartamos del camino principal e iniciamos otro camino para llegar a lo alto del cerro.
Llegamos a la parte alta después de un gran ascenso muy caluroso, llegando por fín a Castañar.
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